jueves, 4 de febrero de 2010

¡Que hermoso ir al dentista!

Queridos lectores, por esas cosas de la vida me estoy haciendo tratamiento de conducto en una muela, y eso quiere decir que estoy pasando bastante tiempo en el dentista, lo que significa que tengo tiempo para pensar, tanto en la sala de espera, como después sentado en el sillón con la boca abierta, pero evidentemente (y como ustedes habrán notado si han leído algo de este blog) mi mente es extremadamente lineal en su proceder y no pude pensar en otra cosa que no fuera la propia experiencia de ir al dentista.

Para empezar, es algo que seguramente el 100% de la población mundial debe odiar, o sea, me animé a decir el 100%, no hay chances de que a alguien le guste, pero capaz que me equivoco, ustedes háganme saber de alguien que lo disfrute, porque a decir verdad yo no conozco persona alguna a la que le pase, y no vale contar a flacos que le guste ir al dentista porque la dentista es una mina y está buena, porque asi cualquiera.

Yo el otro día me encontraba en esa situación que uno se encuentra en el dentista, y pensaba que esa es la situación (dentro de lo legal y permitido) más cercana al sometimiento en la que uno se puede encontrar, uno está a merced de esa persona, dependiendo enteramente de ella y sin saber que está sucediendo. Porque uno puede optar por cerrar los ojos, como hacen los menos valientes, o menos curiosos, vaya uno a saber, o puede optar por mantenerlos abiertos, pero teniendo los ojos abiertos algún distraído puede pensar: “ah, así me entero de lo que está pasando”, lamento informar que eso es falso, uno se entera a medias de todo lo que pasa. Ilustremos el panorama que tiene uno en esa posición; para empezar, tenés una luz muy fuerte directo a los ojos encandilándote por completo, a esto sumale la intranquilidad que genera que uno comience a ver pasar jeringas, distintos tipos de tornos y taladritos, incluso unas mechitas finitas y largas, que uno al verlas piensa: “¿dónde carajo va a meter este flaco eso?”, a todo esto hay que sumarle todo tipo de sonido que uno puede escuchar pero que no identifica de donde viene, porque claramente a todo esto hay que sumarle la anestesia, que nos prohibe por completo distinguir si nos están tocando, pasando una lija, metiendo un aguja, o haciéndonos un tatuaje de Bob Marley en la encía. Todas estas sensaciones lo dejan a uno viendo a medias la situación, o sea, uno ve una luz fuerte que lo encandila, ve cosas que pasan, ve cosas que se mueven, escucha los sonidos, pero nunca puede unificar todo para generar un panorama preciso de que carajo está sucediendo porque todo eso sucede fuera de su rango de visión. O sea, es como ir al cine a ver una película y sentarse del lado de atrás de la pantalla, ves una luz fuerte, ves cosas moverse, escuchás el sonido, pero no entendés un carajo de que está pasando.

Otra cosa que me imaginaba ahí sentado es qué cosas pueden ser las peores que te pueden pasar en ese momento, por ejemplo que se incendie toda la manzana, o que escuches que te están robando el auto, pero lo más jodido no es lo que puede pasar, sino que cosa puede ser la peor que uno puede escuchar, y me imaginaba lo siguiente: que el dentista esté trabajando en lo suyo, nosotros con la boca abierta y que el tipo de repente se agarre la cabeza y diga. “paaahhhhh, no te puedo creer la cagada que me acabo de mandar”, no debe haber nada peor, incluso podría entrar alguien y comunicarnos que un familiar nuestro tuvo un accidente en el auto, que está hospitalizado y no saben su estado de salud todavía, pero que el coche quedó convertido en chatarra; y en ese caso seguramente uno piense: “bueno, esperemos que esté bien” pero nunca quedaríamos tan intranquilos como en el otro caso. Otra cosa que sería nefasta para conservar nuestra calma y tranquilidad sería que en pleno trabajo, en esas típicas cosas que comenta el dentista entre que se apaga el torno y se vuelve a prender y que nosotros obviamente somos incapaces de responder mas alla que con un movimiento de ojos, o enarcando las cejas, o algo por el estilo, este nos revelera que por las noches es un asesino serial y que corta a sus víctimas en pedacitos, y ahí enseguida dice: “y bue…. es lo que hay” medio desperezándose (eso siempre se dice medio desperezándose) y que prenda el torno y siga con su trabajo.

Y bueno, a mi me toca ir de nuevo la semana que viene, por suerte mi dentista es macanudo, no vive en una manzana que sea muy de incendiarse y yo siempre voy en bondi.

3 comentarios:

síndrome de tensión pre menstrual dijo...

Si querés una historia más aterradora ... la tengo...
Mi dentista es mi cuñada... por cierto.... me odia...
así que cada vez que me coloca anestesia tengo la duda de si es placebo o realmente me colocó algo...
la habitación está siempre helada, lo cual me hace sospechar que esconde algún muerto....
ni que hablar que deliro pensando que usa los utensillos del paciente anterior en mí.... y que me va a colocar el suero de la verdad en cualquier momento... preguntado cosas incómodas como... "cuantos amantes tenés mijita? " y ahí zás...
no me puedo resistir... le zampo.."5, uno para cada día de la semana, tu hermano no me da la paliza que necesito y tu marido tampoco"
osea... si llego a decir eso.. .soy voleta :)

síndrome de tensión pre menstrual dijo...

Otra historia aterradora?
Si seguimos con las dentistas mujeres...
Entrada en años... obsoleta digamos.. pero bue..era una emergencia...
la habitación oscura... oscura.. no sé cómo diablos veía...yo igual estaba casi al borde del abismo.. así que me dejaba hacer cualquier cosa.. era ella, o me autoinfligía una herida de arma blanca...
atisbé a quejarme de algo.. y se vé que la vija se calentó...
soné....
me entró a describir con lujo de detalles todas las operaciones que tuvo....
y remató.. no te quejes mija...
ok ok.. ya aprendí....
no vieja
no mujer..
:)

seba dijo...

yo caigo dentro del 0% que me gusta ir al dentista.
mi dentista es una grossa.
caes, la asistente hot te da un vasito de coca mientras lees todas las revistas gente y caras del condado con 50 minitas en bikini.
te hace pasar al sillon donde la muy hdp puso un plasma en el techo y tiene un taladrito-camarita conectado al plasma donde te va mostrando las inmensidades de tu boca en vivo y en directo por la tele(lo del espejito ya fue se nota).
por otro lado debo admitir que nunca me hicieron una de esas criminales inyectadas de anestesia que relatas..
aguante el dentista puto!