jueves, 18 de febrero de 2010

Roberto Benigni - Discurso contra Dios

Gente, un amigo encontró esto por ahí por internet y me lo pasó para que lo viera y me pareció tan brillante que quería compartirlo con ustedes, es del fenomenal Roberto Benigni y ojalá les guste como a mi, aca les va.

Quiero hacer un breve paréntesis en relación a la economía divina. Nuestro Señor, creo, podía habernos ayudado desde el principio. Yo creo en él, porque nunca se sabe. Total si existe, existe, y si no existe, no jode. Pero si existe, digo: somos cinco mil millones de personas ¡con todos los planetas que hay tenía que meternos a todos en éste! Es como si un padre tuviera veinte hijos y un edificio de cincuenta pisos y decidiera encerrarlos a todos en el garage. ¿De qué estamos hablando? Nos tendría que haber ubicado un poco mejor.


Pero no, Nuestro Señor es un capitalista, y todos estos planetas son un abuso. Pura especulación planetaria. De hecho, cuando Galileo los descubrió, el Papa lo hizo arrestar enseguida. Lo hizo pasar por idiota y le dijo:¿Cómo es ése asunto de que la Tierra gira?". Galileo dijo: "Es la Tierra la que gira alrededor del Sol, y no como dicen ustedes". Entonces el Papa dijo: "¿Pero éste es idiota? ¿Vieron alguna vez una casa girar alrededor de la estufa?".

Naturalmente, además de crear a los hombres, Dios ha construido a los animales, los vegetales y los minerales: un quilombo tan grande que ya no se entiende nada. Pero cuando los hombres se enojan, viene el diluvio universal. Después, Noé tiene tres hijos: Sem, Cam y Jafet. Los tres son hombres y dan lugar a las distintas razas. Al rato, Dios lo llama a Moisés y le dice cuáles son las cosas que se pueden hacer y cuáles las no.

Las cosas que se deben hacer son los diez mandamientos; las que no se deben hacer son los siete pecados capitales. Ahora bien, yo estudie bien esos siete pecados capitales y son las cosas más abominables del mundo. Y Dios las hace todas. La soberbia, por ejemplo: si hay alguien soberbio, ése es Él, el ser perfectísimo, poderosísimo, presentísimo. "Comparado conmigo", dice, "Nembo Kid es un imbécil y a Buda lo saco de taquito".

Hace falta un poco más de humildad. El mismo nombre Dios. Hubiese elegido un nombre más humilde. Hubiese dicho: "Soy Guido, no habrá otro Guido más que yo". O si no: "Ayúdense entre ustedes, que Guido los ayuda a todos". O "Llueve porque Guido quiere". Si fuese más humilde sería más simpático. La ira: no hay nadie que se enoje más que él. ¿Adán y Eva arrancaron una manzana? Madre mía, se enojó como un loco. "¡Fuera! ¡Tú trabajarás con el sudor de tu frente! ¡Tú parirás con dolor! ¡Fuera!". Una manzana yo me la pago, no hay porque enojarse de esa manera. Está bien, incluso admito que uno se puede enojar por una manzana, pero después se le pasa. ¡Ah! No, a Él no se le pasó. Van dos millones de años y nos seguimos bautizando por culpa de esa manzana.

La lujuria: no quiero entrar en asuntos privados, pero somos todos hijos suyos, ¿o no? Somos cinco mil millones de personas, ¿o no? La avaricia: no hay nadie más avaro que Él. Al pueblo elegido -los judíos- les prometió un pedazo de tierra hace dos millones de años. "Si, aquella tierra se las prometí, pero nunca dije que se las iba a dar". ¿O sí? Los diez mandamientos. Ésa si era una buena idea. Sólo que los hizo a favor del rico.

Convengamos que es más fácil ir al infierno para los pobres que para los ricos. Por ejemplo, a Agnelli, el dueño de la Fiat, con todo el dinero que le han dejado, le dicen: "Honra al padre y a la madre" ¿Y que va a decir? "Gracias madre, gracias padre. Cuando mueran agarro todo yo".

O no desear las cosas de los demás. También es algo muy fácil para Agnelli, porque si todo es suyo ¿qué va a desear? En suma: Nuestro Señor debería ocuparse un poco más de los problemas del proletariado. Porque nuestro creador consiguió que nos insertáramos en el mundo moderno de manera homogénea. Él podría conseguir enseguida que estuviéramos mejor. Tomemos los inventos, por ejemplo. ¿Por qué no nos hizo descubrir enseguida la calefacción, evitando que mil millones de personas murieran de frío en el pasado? ¿No podía? Creó a Adán, tomó una costilla suya e hizo a Eva. O sea, que bien podía agarrar, no sé, una oreja de Eva y hacer una estufa. Así quedaban los hombres con una costilla menos y las mujeres sin una oreja, y aunque hubiese hecho falta gritar un poco, habríamos estado un poco mejor, ¿no?

Durante siglos se comió carne cruda y hubo miles de virus. ¿No podía ayudarnos a descubrir antes la penicilina y los antibióticos? No, prefirió esconderlos en los hongos. Y eso es tener una mentalidad de revista de crucigramas.

¿A quién se le ocurre ir a buscar los antibióticos en los hongos? Hay gente que los buscó durante toda su vida y no los pudo encontrar. Es como si yo les escondiera el jabón a mis hijos: van a lavarse, no lo encuentran, entonces se agarran tifus y cólera, y se mueren. Al final, para divertirme, les digo: "¿Saben a dónde había metido el jabón? Debajo de la toalla, ja, ja, ja". Pero ellos ya están muertos. Entonces, ¿qué nos quiere decir con eso? Nos quiere decir: "Soy Dios y me cago en ustedes".


Roberto Benigni


jueves, 4 de febrero de 2010

¡Que hermoso ir al dentista!

Queridos lectores, por esas cosas de la vida me estoy haciendo tratamiento de conducto en una muela, y eso quiere decir que estoy pasando bastante tiempo en el dentista, lo que significa que tengo tiempo para pensar, tanto en la sala de espera, como después sentado en el sillón con la boca abierta, pero evidentemente (y como ustedes habrán notado si han leído algo de este blog) mi mente es extremadamente lineal en su proceder y no pude pensar en otra cosa que no fuera la propia experiencia de ir al dentista.

Para empezar, es algo que seguramente el 100% de la población mundial debe odiar, o sea, me animé a decir el 100%, no hay chances de que a alguien le guste, pero capaz que me equivoco, ustedes háganme saber de alguien que lo disfrute, porque a decir verdad yo no conozco persona alguna a la que le pase, y no vale contar a flacos que le guste ir al dentista porque la dentista es una mina y está buena, porque asi cualquiera.

Yo el otro día me encontraba en esa situación que uno se encuentra en el dentista, y pensaba que esa es la situación (dentro de lo legal y permitido) más cercana al sometimiento en la que uno se puede encontrar, uno está a merced de esa persona, dependiendo enteramente de ella y sin saber que está sucediendo. Porque uno puede optar por cerrar los ojos, como hacen los menos valientes, o menos curiosos, vaya uno a saber, o puede optar por mantenerlos abiertos, pero teniendo los ojos abiertos algún distraído puede pensar: “ah, así me entero de lo que está pasando”, lamento informar que eso es falso, uno se entera a medias de todo lo que pasa. Ilustremos el panorama que tiene uno en esa posición; para empezar, tenés una luz muy fuerte directo a los ojos encandilándote por completo, a esto sumale la intranquilidad que genera que uno comience a ver pasar jeringas, distintos tipos de tornos y taladritos, incluso unas mechitas finitas y largas, que uno al verlas piensa: “¿dónde carajo va a meter este flaco eso?”, a todo esto hay que sumarle todo tipo de sonido que uno puede escuchar pero que no identifica de donde viene, porque claramente a todo esto hay que sumarle la anestesia, que nos prohibe por completo distinguir si nos están tocando, pasando una lija, metiendo un aguja, o haciéndonos un tatuaje de Bob Marley en la encía. Todas estas sensaciones lo dejan a uno viendo a medias la situación, o sea, uno ve una luz fuerte que lo encandila, ve cosas que pasan, ve cosas que se mueven, escucha los sonidos, pero nunca puede unificar todo para generar un panorama preciso de que carajo está sucediendo porque todo eso sucede fuera de su rango de visión. O sea, es como ir al cine a ver una película y sentarse del lado de atrás de la pantalla, ves una luz fuerte, ves cosas moverse, escuchás el sonido, pero no entendés un carajo de que está pasando.

Otra cosa que me imaginaba ahí sentado es qué cosas pueden ser las peores que te pueden pasar en ese momento, por ejemplo que se incendie toda la manzana, o que escuches que te están robando el auto, pero lo más jodido no es lo que puede pasar, sino que cosa puede ser la peor que uno puede escuchar, y me imaginaba lo siguiente: que el dentista esté trabajando en lo suyo, nosotros con la boca abierta y que el tipo de repente se agarre la cabeza y diga. “paaahhhhh, no te puedo creer la cagada que me acabo de mandar”, no debe haber nada peor, incluso podría entrar alguien y comunicarnos que un familiar nuestro tuvo un accidente en el auto, que está hospitalizado y no saben su estado de salud todavía, pero que el coche quedó convertido en chatarra; y en ese caso seguramente uno piense: “bueno, esperemos que esté bien” pero nunca quedaríamos tan intranquilos como en el otro caso. Otra cosa que sería nefasta para conservar nuestra calma y tranquilidad sería que en pleno trabajo, en esas típicas cosas que comenta el dentista entre que se apaga el torno y se vuelve a prender y que nosotros obviamente somos incapaces de responder mas alla que con un movimiento de ojos, o enarcando las cejas, o algo por el estilo, este nos revelera que por las noches es un asesino serial y que corta a sus víctimas en pedacitos, y ahí enseguida dice: “y bue…. es lo que hay” medio desperezándose (eso siempre se dice medio desperezándose) y que prenda el torno y siga con su trabajo.

Y bueno, a mi me toca ir de nuevo la semana que viene, por suerte mi dentista es macanudo, no vive en una manzana que sea muy de incendiarse y yo siempre voy en bondi.

lunes, 1 de febrero de 2010

Una verdadera duda

Hoy he decidido escribir para contar algo que podrá parecer una banalidad, quizás lo sea, pero así y todo es algo que me llama mucho la atención y en lo que me cuesta no detenerme a pensar.

El asunto es así, yo miro Smallville desde que arrancó, y ya lleva como 9 temporadas, y he analizado detenidamente el personaje de Clark Kent, y por más voluntad que le pongo, por más que le doy vueltas al asunto, no he podido llegar a entender, y no logro imaginar como se le va a ocurrir en un momento determinado empezar a usar el calzoncillo por encima del pantalón.

Para el que no lo sabe Smallville es una serie de televisión que trata sobre la vida del personaje de Clark Kent antes de decidir convertirse en Superman.

Asi que volviendo a lo que les contaba, no logro poder encontrar un momento en la serie que me de algún indicio de el por qué de esta vestimenta en el futuro de este personaje. Nada, ni una sola pista, y he prestado especial atención a las conversaciones con su padre biológico (Jor-El), alla en el Polo Norte donde tiene su fortaleza, y he esperado ansioso que el padre le diga algo así como: “hijo, ya es hora de que asumas tu destino, eres el protector de la humanidad, asi que ya es hora de que te pongas el traje típico de Krypton y salgas a hacer el bien como quien lava y no tuerce”, pero no, nada, Krypton parece no tener nada que ver en que el calzón se encuentre por encima del pantalón.

Otra cosa que me pregunto es si usa el calzón arriba del pantalón y además abajo del pantalón usa otro calzón o si simplemente intercambia las prendas y se pone el lompa encima de sus partes, porque hay posibilidades de que el doble uso de calzoncillo tenga una explicación, quizás sea para reforzar, yo que se, yo tengo un amigo que juega al fútbol conmigo y en el tobillo se pone el vendaje, arriba la media, y encima de esto una tobillera, en una de esas Superman sufre de muchos esguinces de poronga, porque la verdad que habiendo kryptonitas de tantos colores, uno nunca sabe si alguna no le ataca esos lugares y se le debilita el "amigo".

La verdad no se, quizás por un tema de comodidad el loco empiece a vestirse asi, o para marcar tendencia entre los jóvenes, es muy complicado de determinar, yo seguiré mirándola a ver si encuentro algún dato que me sirva para decodificar todo esto.


martes, 1 de septiembre de 2009

Debate existencial

Che Carlitos, poné un poco de música para estudiar, porque sino esto se torna aburrido.

Si Mario, tenés toda la razón del mundo ¿Qué pongo?


Y no se, ponete una de los Bee Gees, o el último disco de Rafaela Carrá.

Ta, pongo Ricardo Montaner o Rammstein.

Y dale, pero mirá que eso que pensás poner es mucho más melódico.

¿Quién telódico?

Nadie melódico, yo lo se por mi vasto conocimiento musical.

Carlitos, yo te conozco y para mi alguien telódico, vos solo no lo sabrías.

¿Yo no era Mario?

No me cambies de tema Mario, decime quien telódico.

Nadie, ¿por qué pensás que mis conocimientos provienen de otras personas y no de un aprendizaje propio? ¿Te parece que es necesario que alguien melódica? Que poco me conocés

Estás equivocado

Hace un rato dijiste que tenía toda la razón del mundo

Hablábamos de otra cosa

Si, pero no dijiste: “tenés razón con respecto a lo que ahora estamos discutiendo”, recuerdo muy bien que dijiste “tenés toda la razón del mundo”, asi que debo suponer que abarca también a esta discusión, por lo tanto tengo razón yo, por lo menos en lo que a ti concierne.

A Cierne no lo metas en esto

Si, lo meto

Sabía que me lo ibas a echar en cara

No te lo echo en cara, solamente digo lo que me parece sin pelos en la lengua, siempre fui una persona muy directa y con vasto conocimiento musical

No se puede discutir contigo

Tigo es mi amigo y es una persona muy razonable, no se por que motivo empezás a atacarlo cuando no tiene nada que ver en el asunto, debería darte vergüenza

Y a vos debería verte dargüenza

Bueno, me voy, aca no se puede estar, te pedí que pusieras música hace rato y no escucho ni una nota

Muy bueno sote

Ya es tarde, no insistas

Has ido demasiado lejos

Recién llegué a la puerta, siempre el mismo exagerado

Adios Mario

Chau Carlos

Lista de personajes del transporte colectivo y su respectiva nomenclatura técnica.

El del pie medianero (medianerus quesus) – Este individuo se caracteriza por pegar su parte lateral externa del pie a la parte lateral externa del pie de su pasajero contiguo, y lleva esta conducta al extremo, uno va en el ómnibus parado y se le instala este especímen al lado poniendo su pie pegado al nuestro, a uno le entra a molestar y procede a mover 2 centímetros el pie para no tener el pie del otro pegado al de uno, y este individuo se mueve al instante esos mismos 2 centímetros hasta volver a pegar su pie contra el nuestro, y uno puede hacer este mismo esfuerzo por zafar infinitas veces que siempre va a ser inútil. A este ser no parece molestarle ese contacto innecesario y solo se le puede poner fin bajándose del ómnibus o cambiándose de lugar con habilidad derivándole el padecimiento a otro pasajero.

El que da en herencia el asiento (monarquicus asientum) – Esta persona es la que está sentada en su asiento y le llega el momento de bajarse, pero antes de hacerlo se dirige hacia un pasajero que se encuentra de pie y le dice que le deja su asiento, la gran mayoría de las veces es con minas que están buenas o con viejas que están muy en el horno. Ésta actitud es sumamente llamativa, ya que este individuo procede con su lugar en el ómnibus como si se tratara de una herencia de algún tipo, la cual él puede dejar a quien le plazca, como si se tratara de algún tipo de trono o como si el transporte colectivo fuera un régimen monárquico en el cual hay un heredero designado por el monarca en cuestión. El transporte capitalino es una democracia en la cual el designio de sustituto de asiento está regido por ciertas normas de cercanía y de edad que este ser parece no entender.

El que se para 10 paradas antes de su destino (descendentus apresuradum) – Este es el típico que se pasa todo el viaje cogoteando a ver por donde va el ómnibus, nunca lo vamos a ver tranquilo en su asiento, parece como un botija chico que se va de campamento, todo ansioso en su lugar y deseando que llegue el momento de bajarse. Es el mismo que cuando el ómnibus agarra por otro lado porque está cortada una calle o porque cambió el recorrido no entiende nada, empieza a mirar pa todos lados, pone cara así como de que erró un penal, e incluso consulta con la gente a su alrededor que está pasando. Siempre lo vemos que se levanta de su asiento y empieza a dirigirse hacia adelante (siempre se baja por adelante, aunque el bondi esté lleno y él esté sentado en el fondo, porque necesita preguntarle al chofer si se está bajando donde debería) y va caminando hacia adelante como duditativo, y medio agachado para poder ver bien por el parabrisas hacia donde se dirige, cuando llega le hace alguna pregunte al guarda o al conductor y generalmente su parada viene dentro de 10, o sea, el guarda le dice: “si, yo te aviso donde es, falta bastante”, pero él siempre sospecha que se va a pasar, no confía en ese extraño que le dijo que le avisaba, conserva su temor, entonces se queda paradito medio flotando ahí en la parte delantera del vehículo, y obviamente trancando a todo aquel que se va a bajar en las 9 paradas siguientes, sin lugar a dudas un ser que debemos tratar de erradicar.

La vieja buitre del asiento libre (lugarum librus carroñerus) – No siempre es una vieja, pero el alto porcentaje de viejas que forman parte del grupo le da su nombre. Su actitud está marcada de antemano por su psique, porque ya al subir al ómnibus se le nota esa esperanza de obtener un asiento de forma caritativa, incluso hasta le mete un pamento bárbaro a cada escalón que sube, algunos hasta se mandan unos gemidos y todo de queja y se colocan la mano en la cintura con gesto notorio de dolor cuando terminan el ascenso. Si consigue el lugar al que aspira, su conducta se calma al conseguir ese tan ansiado puesto, de lo contrario su cacería comienza. Al principio se la ve más preocupada de hacer notar su enfado y su decepción con la sociedad de hoy en día por no haber obtenido la donación de asiento, pero mas adelante ya comienza a acomodarse y su sentido arácnido comienza a funcionar ni bien algún pasajero que viaja sentado realiza algún movimiento que denuncie su inmediato descenso, y ahí ataca; lo primero que hace es dar unos pasitos hacia ese lugar, hasta ahí es algo que todos hacemos, lo de acercarnos al que pensamos que se va a bajar, pero la vieja va un paso más alla, y llega incluso a interponerse en el espacio existente entre quien se está bajando y quien se encontraba de pie más cerca, y a veces hasta mete algún codazo, la mayoría no mira a los ojos, y luego se sienta y mira al frente asi como que no se dio cuenta de que pasó, pero hay otras (las más mezquinas) que llegan al punto de mirarlo a uno en el momento de sentarse como diciendo “creo que estaba más cerca yo” y hasta se sonríen haciéndose las simpáticas.
La explicación a esta conducta es que ellas se saben viejas, saben que ya no les queda demasiado, y de la misma forma que adentro de la cárcel el tipo más peligroso de todos es el que está condenado a muerte, porque no tiene nada que perder, y de la misma forma, también, que procede el tipo que expulsaron en un partido de fútbol y que se quiere llevar a uno del otro cuadro con él y empieza a buscar a todos pa pelear, de esa misma manera vieja procede y asi saca a relucir toda su mezquindad y todo su cansancio acumulado en toda una vida.

Estos son algunos de los personajes que he observado, más adelante ahondaré sobre otros tantos que me han llamado la atención.

domingo, 7 de junio de 2009

Si te vas a morir, que sea dignamente

Bueno, estimados lectores, hoy he vuelto a escribir para este blog al cual tenía abandonado ya desde hace un tiempo. La razón no es otra que la muerte de David Carradine, porque en mi vida he presenciado muertes indignas, rápidamente me acuerdo de dos en los últimos tiempos, la del salame del cura que salió volando con unos globos y nunca más lo vieron, y la del pelotudo que siempre andaba con cara de gil judeando a los cocodrilos y terminó ensartado por una mantarraya en el medio del pecho.

Pero, con una mano en el corazón (exactamente donde lo ensartó la mantarraya al vejiga del otro), creo que David Carradine se llevó todos los premios a la muerte más indigna y vergonzosa a la que se puede acceder, y disculpen que lo diga de esta forma, pero el nabo este se murió haciéndose una paja. ¡Por favor! ¡Hombre grande! Seguramente tenía nietos y todo, no podés, uno se pasa una vida haciendo cosas para dignificar su existencia, para que el pasaje por este mundo sea lo más honorable posible, para que cuando uno se muera en el velorio hablen bien de uno con lágrimas en los ojos, pero en el velorio de este pelotudo les puedo asegurar (aunque es algo que jamás podré demostrar) que en el fondo todos estaban pensando en la manera en que se murió. Me imagino que los familiares más directos y los amigos más cercanos capaz que no, porque uno se pone esa autocensura cuando quiere a alguien, y mejor que sea así, pero los que no lo conocían tanto no tengo dudas que en esos momentos reflexivos que hay en todo velorio, donde uno se queda en silencio mirando un punto fijo en el suelo, estaban todos pensando en la muerte indigna que tuvo.

Además hay otra cosa que me carcome, y no es que yo sea muy creyente, porque más bien no lo soy, pero supongamos que el Cielo existe (si si, así con mayúscula, no soy muy creyente, por eso lo pongo con mayúscula pa diferenciarlo de eso celeste que tenemos arriba), bueno, supongamos que existe ese lugar donde va el alma de uno cuando fallece, me imagino que quien sea que lo recibió allá arriba (muchos dicen que es San Pedro, pero yo dudo que él reciba en persona a cualquier piojoso que se muera, aunque en este caso es probable que lo haya ido a recibir él en persona por lo especial del caso) le habrá comentado algo, le habrá dicho algo así como:

San Pedro - Bo loco, no se puede ser tan pajero, dale con la mano como cualquiera, ¿que carajo hacías adentro del placard y con una cuerda alrededor de las pelotas?

David Carradine - Ta, ¿que querés? No se puede ligar tan mal, taba bueno lo que estaba haciendo, pero ta, no ligué nada. Ahora no te voy a explicar, pero después te muestro si me prestan una cuerda y un placard

San Pedro – No no, ¿vos sos loco? Aca con esas guarangadas no andamos.

David Carradine – Vos te lo perdés. Además no se hagan los pulcros que ya miré pa atrás tuyo y los vi que andan todos medio en pelotas y tocando el arpa, yo esa la hacía y no es muy divertido, porque las cuerdas del arpa se me enganchaban en los pendejos y me daba un dolor que veía el diablo en calzoncillos.

San Pedro – Bue…., si seguís gileando me parece que es lo que justamente vas a ver.

Y ahí según dicen el Carradine le mete un bife y hace así un sonido de karateca como “aiá” y el viejo se levanta del piso y medio que lo quiere pelear, pero unos ángeles que andaban ahí en la vuelta y que oyeron que la cosa se estaba poniendo espesa los separaron antes que pase a mayores, además estaba clavado que el Carradine lo surtía y el viejo se iba a hacer dar de gil nomás. Y bueno, al final San Pedro fue por la vía legal y por notoria mala conducta lo mandó derecho pal infierno, donde enseguida le prestaron un placard y una cuerda y se están cagando de la risa hace unos cuantos días, y eso porque todavía no consiguieron un arpa.

domingo, 27 de julio de 2008

Respuesta

Hoy subo por primera vez un texto que no es en joda, que no pretende o intenta hacer reir, porque me parece excelente, es del maestro Alejandro Dolina, de su libro "Bar del Infierno" y su nombre es "Respuesta", ojalá a todos les parezca tan bueno como a mi.

El conde Soderini, en las puertas de la vejez, mantenía un aspecto lozano y digno. Había sido un guerrero temible, un jugador valiente y un viajero aplicado.

En la China, le habían enseñado unas destrezas eróticas que -según se dice- le permitían honrar a docenas de damas sin perder la disposición viril.

Los sacerdotes de Heliópolis lo habían adiestrado en la preparación de elixires y en el manejo de la cítara.

Los años no habían aplacado los fuegos de su alma. Sin embargo en la tarde de la vida, había ido reemplazando los duelos por la docencia. Algunas veces acudían a él jóvenes estudiantes o aventureros bisoños a pedirle alguna clase de consejo. El conde acostumbraba a recibirlos en la intimidad de su estudio. Allí tenía un espejo azul, en cuya luna podía ver el pasado y el porvenir.

Una noche, el príncipe Giuliano de Médicis le dijo con amargura:

- Los hombres más sabios que conozco describen el mundo como si no tuviera sentido. Ninguna conducta parece suficientemente ventajosa, todo es pasajero y banal. Lo que más nos entusiasma es prolegómeno de la desilusión. Se me ha enseñado que los reyes caen, que la ciencia nunca contesta la última pregunta y que las riquezas oprimen a quien las posee. ¿Por qué la inteligencia nos aleja de la esperanza? ¿Es que no hay en la vida algo que valga la pena? ¿Es que no hay una gloria cuyo precio no parezca finalmente abusivo? Quiero apostar, conde Soderini. Tengo dinero, poder, fuerza y juventud. Dígame por favor en qué debo gastar esta fortuna. Dígame cuál entre las cosas de este mundo es la más valiosa.

- El amor -dijo el conde-. Sólo existe el amor. Las otras cosas nobles apenas sirven para dignificarlo. El amor es el que impulsa al artista a buscar los lenguajes que expresan la belleza. El amor impulsa al héroe a retemplarse en el riesgo. Y el amor es la respuesta al indagador de secretos, porque es la explicación de todos los misterios. Es allí, Giuliano, donde debemos gastar nuestros escudos y nuestros años. Algunos hombres jamás lo encuentran. Para otros es apenas una estrella fugaz que ilumina un año, un mes, una semana o un día de sus vidas. Pero ese destello efímero da significado a la existencia toda. Bienaventurado el que puede sentir en su carne y en su espíritu el fuego de esa chispa.

- ¿Usted lo ha sentido? – preguntó Giuliano.

El conde miró el fondo del espejo y vio los ojos de Lucía, la inconstante Lucía. Vio también su abandono una tarde de primavera, a orillas del Arno. Después, entre reflejos azulados, se dibujó la indiferencia de la hermosa ante las magias, los poemas y la música. Finalmente, Soderini alcanzó a percibir, perturbado por el prisma de sus lágrimas, el desprecio irremediable, la humillación, el insulto y los pasos de ella acompañando a su marido, un mercader de Volterra. Entonces con voz firme contestó:

- Sí, lo he sentido. Por fortuna.

Alejandro Dolina, Bar del Infierno